El martes, 1 de Marzo, tuvo lugar la primera presentación de nuestro querido proyecto «La Bruja. Una figura fascinante» en el seno de una de las instituciones libreras de Valencia, la librería Bartleby, situada en el vibrante barrio de Ruzafa, a la que se agradece de todo corazón el habernos abierto sus puertas para hacer resonar las poderosas historias que este libro alberga a la espera de ser compartidas con la gente.

La cálida acogida del auditorio congregado, al abrigo de las miríadas de ejemplares repletos de sabiduría entre los que soñábamos con ofrecer un pequeño hueco a nuestro retoño, fue sin duda la nota distintiva que quedó marcada en aquellos que intervenimos en representación de todo el Akelarre que ha participado en la obra.

La batuta fue compartida entre una tríada de autores (como debía ser tratándose de estos temas brujeriles):
-Montserrat Hormigos, coordinadora del libro, que realizó las debidas presentaciones y habló de su capítulo: «Brujería fílmica, procesos históricos, ginofobia y naturaleza dionisíaca», en el que realiza una aproximación a las causas que motivaron la caza de brujas histórica y su reflejo implícito en la producción audiovisual posmoderna, planteando a su vez una análisis comparativo de dos películas, La Bruja de Robert Eggers y Anticristo de Lars Von Trier, las cuales reflejan la incidencia que ha tenido en nuestra cultura la estrategia misógina de asociar la figura femenina con la práctica de una brujería demonizada por el poder patriarcal.
-Áurea Ortiz, con su «Las brujas en las series: de amas de casa a guerreras del #MeToo«, en el que se centra en los cambios que ha experimentado la figura de la bruja en la pequeña pantalla, desde la legendaria y seminal Embrujada de la década de los `60 hasta la variedad de perfiles que han ido ofreciendo hasta hoy los nuevos productos que pueblan las plataformas de streaming, como en el caso más reciente de Sabrina, que nada tiene que ver con aquella sitcom noventera, y en la que la protagonista acaba capitaneando una lucha contra el propio dominio patriarcal instalado sobre ellas y contra su supuesto dueño, Satán, para reafirmar su autodeterminación y regresar bajo la tutela de la diosa Hécate, siendo además todas y cada una de estas series un reflejo social, de ideas morales y políticas contemporáneas a su creación.
-Carlos Arenas, quien en «La bruja en la cultura popular contemporánea» nos ofrecía un repaso sobre el arte contemporáneo, fotografía y mundo de la moda, e ilustración fantástica, así como sobre las concomitancias entre la música rock y el ocultismo de los siglos XX y XXI, destacando a aquellas artistas pertenecientes al surrealismo y al movimiento underground que se autodenominaron pintoras visionarias o hechiceras, y demostraba que la figura de la bruja ha entrado definitivamente en la posmodernidad con huellas en todo tipo de soporte, físico y digital, audiovisual y en redes sociales, etc.

A un servidor también se le dio la oportunidad de comentar algunos aspectos sobre el capítulo Hechiceras de Grecia y Roma, que ya he comentado en este medio con anterioridad (v. un ejemplo en Medea), el cual trata de presentar en un periodo condesado de casi mil años las bases de la creencia mágica, del ejercicio profesional de mujeres griegas y romanas en diversos asuntos que podrían relacionarse con ese mundo, en la visión que la sociedad, el poder y la literatura se conformaron de ellas, y en como muchos de esos elementos de leyenda constituirían arquetipos que acabarían estructurando la idea misma de bruja, entre otros tantos aspectos (históricos, etimológicos, artísticos…) que resultarán de gran interés para el lector.

Lo dicho al respecto de estos capítulos constituye sólo una muestra del todo que puede hallarse a lo largo del libro: el tratamiento de la figura de la bruja en el imaginario del genio del terror y creador de los mitos de Cthulhu, H. P. Lovecraft, en la iconografía de la pintura victoriana, en las artistas de vanguardia españolas e internacionales más reseñables o la visión de la bruja «de cuento» a través del tamiz de la factoría Disney, pero también el desarrollo que ha tenido la Wicca y sus mayores representantes, la historia del Museo de Brujería y Magia de Boscastle y de su fundador (un agente secreto antinazi experto en ocultismo (!))… Todos ellos capítulos realmente interesantes que muestran amplitud y complejidad dignas de mención en esta temática particular, y que pretenden arrojar luz sobre la figura de la bruja, otredad femenina absoluta, ser liminal y polifacético, cuyas implicaciones y lecturas sociales, políticas y de género son más profundas de lo que pueda parecer a simple vista.
Fue un gran placer participar en la presentación y emplazo a cualquier lector que pase por estos dominios y se encuentre por estas tierras valencianas a acercarse a una estupenda librería, y, ya que estamos, a hacerse con un ejemplar de «La Bruja. Una figura fascinante».